jueves, 3 de abril de 2014

Áurea



A Florencia
Hagamos una película
con un puerto en una esquina y una choza en la otra.
El mar, la mesa con las frutas, el mate, el canasto,
y nosotras con faldas de colores y rodetes con margaritas amarillas,
la música de Paloma del Cerro,
mis manos tejiendo el cuento que todo lo cura,
tus lágrimas secándose al sol
y la Gran Vía pasa y nos despista.

Si, que nos despiste y ¡olé!

La luna pestañeando palmeras y polvo, proveniente del sur,
nos borra los ojos entonces…
¡Iremos al baño echas serpientes de cascabeles al ritmo de la música,
mientras digerimos un chamán y nos tragamos su angustia
junto a todos sus espíritus!
… Cualquier noche de esas, el viento viene a buscarnos
mientras caminamos por Camboya con pies desnudos,
entre tanto sacamos fotos a la lluvia, a los dioses petrificados,
a las risas dientuditas sin sonido, a los gorros de paja,
al calor de monos en bicicletas y mantras intravenosos.
Cualquier noche de estas filmaremos descalzas
donde caen los cristales,
con los pies pintados de rosas y violetas
donde todo se reordena, se separa y se pierde.
Se pierde, arde, enciende, vuela
y viene el sereno interrumpiéndolo todo,
marcando con su bastón los pasos de la guerra civil.
… Me cuenta de Franco con una sonrisa y una nostalgia,
yo le hablo de dictaduras y no nos ponemos de acuerdo.
Perdón, te decía:
cualquier noche de estas haremos una película
vos allá y yo bailando el ritmo de los dioses.
Hablo de esos que bailan rumbas y tangos y alguna que otra samba
taka tá, taka tá, taka tá,
suena el cavaquinho, el pandero
en medio del humo, del fuego, de las madres,
de los niños perdidos, de los amores que fueron,
las búsquedas, la desesperanza, las ilusiones,
las adicciones, los dolores de ovarios, de la sexualidad aguardando
que vengan cuarenta ladrones y Alí Babá
pronunciando las palabras “Abrete Sésamo”.
Que arda, se queme, que viva, renazca,
que venga Casim buscando el tesoro,
que vengan las Morgianas con sus danzas
y con sus dagas clavadas directo al corazón,
que vengan allá, aquí, a Samarra, a Bagdad,
donde los colores, el baile, la vida.
… Y que nos encuentre.