miércoles, 8 de enero de 2014

El Viaje. Parte I.



El viaje a Tailandia surgió de pronto, como casi todos los viajes que hice en mi vida. Florencia, una de mis viejas amigas, estaba viviendo allá. Pensé que era un buen momento para ir a Tailandia porque sola “jamás me animaría”. Eso creía. Cuando empecé a programar el viaje se me ocurrió que podría visitar Camboya ya que limita con Tailandia. Florencia ya había estado y me dijo “andá, aprovechá y luego nos encontramos en Bangkok”. Si Flor me decía que vaya a Camboya sola es porque no podía ser complicado. Yo quería ver los templos de Siem Reap: Angkor Wat, Bayón, la Terraza de los elefantes, Banteay Srei, Preah Ko, Preah Rup pero por sobre todos: Ta Prohm… Quería estar ahí. Ver un templo atrapado bajo un ficus gibbosa o un tetrameles nudiflora. No es que me sepa estas cosas de memoria, las busco porque tiendo a olvidar muchas de las cosas que aprendo. Quería andar por Siem Reap, conocer y perderme sola en Asia aunque sea por cinco días. Me entusiasmé cada día más con el viaje. Luego pensé “¿Cómo me voy a sentir si subo a un avión y no paso por Madrid a ver a mis amigos? ¿No debería comprobar cómo me siento ahora si piso Madrid otra vez? ¿No sería éste un buen momento para corroborar si mi decisión de volver a vivir a Argentina fue la acertada?”. Así que decidí pasar por Madrid.
Y allí me fui. Tenía veintiocho días: diez vuelos por delante, dos viajes en autobús, dos en combi, mas viajes en coche, motos y muchos tuk tuk.
Madrid me recibió tal y como es: con los brazos abiertos. O será que yo siempre la abrazaré. Es un encanto de ciudad. La más bonita de todas. La más puta de todas las ciudades diría Sabina probablemente. Caminé mis calles, visité mis sitios: Gran Vía, Alcalá, Carretas, Montera, Callao, Fuencarral, la Plaza Jacinto Benavente, los cines Yelmo Ideal, mi calle favorita San Vicente Ferrer, mi garito favorito “la sala Barco”, el Mercado de San Miguel, Ópera, Los jardines de Oriente…Y conocí "El Maño" garito favorito de Richard y sus colegas.

Festejando el cumple de Richard "Bigote" con Laura, Artur y Montse en "El Maño".

Y me reencontré con mi amigo Daniele para darme cuenta que somos más parecidos de lo que creemos, por eso es que nos llevamos tan bien. Andaba él con una chica italiana, una persona muy linda. Y siempre me preocupa… Es medio boludo para el amor.
Y me reencontré con Jessica. Nos tomamos todos los cafés que no nos tomamos en más de un año y en cada encuentro hablábamos con los ojos, la nariz, la boca, las manos, los codos, las tetas, los ovarios, las piernas y los pies. Nosotras hablamos, trenes, autos, hablamos, cafés, caídas, gente, hablamos, pasado, presente, pasado, risas, hablamos, lluvia o sol, comida, risas. Quienes nos han escuchado alguna vez hablar nos han preguntado “¿Cómo entienden lo que se están diciendo si no se están escuchando?”. Nos escuchamos, nos entendemos. La vida se empecinó en hacernos amigas.
Me reencontré con Cristina que es una amiga que hice en mi último año en Madrid pese a que nos conocimos en el 2002. A nosotras no nos alcanza el tiempo para contarnos todo porque nunca nos vemos suficiente desde que nos hicimos amigas. Quisimos estudiar juntas, pero era imposible ¡habiendo tanto que contarse siempre!.
Me reencontré con mis ex compañeros de trabajo, del último y el de antes, y el de antes y el de antes. Quise verlos a todos. Y a mis ex compañeros de todo. Claro que hubo quien me esquivó… Esos encuentros no tenían que ser.
Me reencontré con quien más me movió el piso, la estantería, la casa entera. Y ya no me mueve nada. Apenas una cosquilla. Antes veíamos pasar los metros y no queríamos separarnos. Es una linda imagen cuando quiero ponerle una foto al amor.
Y después de seis días sin parar y sin Jet Lag, después de una semana durmiendo cinco horas por noche y saliendo todos los días, me fui a Siem Reap.
Fui volando con la mejor compañía aérea que puede existir: Emirates. La clase turista de Emirates debe ser como la primera clase de Iberia. Iba maravillada. Pero sucedió lo que me temía: después de 24 horas de vuelos y 3 aviones diferentes, mis maletas no llegaron. No pasa nada, no pasa nada. A la salida del pequeño aeropuerto estaba Lion, mi chofer y su tuk tuk. Ellos me acompañarían durante tres días. Me llevó a mi hotel que se llama “Hotel Mango Inn” y en el camino ya pude hacerme una idea de Camboya. Me fascinó desde el primer momento, pese a sus cuarenta grados y sus cuarenta lagartijas por metro cuadrado.
El hotel es hermoso, me recibieron con un jugo de naranja y las explicaciones pertinentes. Estaba yo media perdida, no sé bien si por haber volado 24 horas, si por los 40 grados de calor o si era porque mi mochila se había quedado en Bangkok… Pese a eso, llegué a Siem Reap para quedarme a vivir. Aunque fueron sólo cinco días.
El que fue mi chofer se llama Lion. “Cómo el animal” le dije. Él se reía… Y me decía que no. 
Lion y su Tuk Tuk

Mi mochila llegó finalmente, tarde y me terminé de acomodar. Pero era tal mi felicidad o el Jet Lag o los 40 grados o las lagartijas, que a partir de ese día y durante el resto de mis vacaciones, sólo dormí entre 3, 4 y 5 horas por noche. Al día siguiente bajé a desayunar y me dieron un desayuno para cinco personas. El martes, mi segundo día en el Hotel Mango Inn, procuré aclarar las cantidades.
El primer templo al que fui se llama Pre Rup, es del año 961-962, y significa “girar el cadáver”, según entendí fue un templo donde se celebraban los funerales y se esparcían las cenizas en diferentes direcciones. Es un Templo dedicado al Dios Hindú Shiva.
Pre Rup

Es muy alto, y yo me di cuenta tarde, cuando ya había subido hasta la primera torre: Las piernas me empezaron a temblar. Pensé “¿Cómo pude subir hasta acá? ¿Estoy loca? ¿Cómo hago ahora para bajar?”. Obviamente en esos momentos no pude tomar fotos ni filmar. Le pedí a una parejita de turistas, japoneses probablemente, que me ayuden a bajar. Terminé colgada del chico. Creo que a su novia no le gustó nada mi actitud.
Pensé “si así son los templos ¿qué carajo hago yo en Siem Reap?”. Por suerte para mí, los templos no eran todos así y sólo me perdí de subir a tres de ellos.
Mis paseos continuaron. Hasta que decidí parar a comer y descansar un rato. Cuando bajé del tuk tuk me senté en una mesita afuera del restaurante.
Banteay Srei. Templo de las mujeres.
Es el único del complejo que fue construido por mujeres a finales del siglo X

A esta altura mis pelos estaban como los de Diana Ross y estaba marrón de tanta tierra, arenisca, lluvia y sol. En Camboya el clima es así: 40 grados siempre, sol que raja la tierra, de pronto lluvia para baldear ciudades enteras, de pronto sol que raja la tierra y así… Para mi primer almuerzo en Camboya ya habían caído chaparrones dos veces. Y uno se seca en cinco minutos, sin necesidad de pasar por el kohinoor. 
Mi primer almuerzo en Camboya, ¡delicioso!

Cuando me senté pensaba comerme la vida entera. Pero conocí a Tim, estaba en la mesa de al lado. Tim de Portland, Oregon. Los dos habíamos visto tantos templos que ya no recordábamos los nombres. Un cacao mental. No sé si se debía al Jet Lag, los 40 grados, el vértigo, las lagartijas, los monos, el hambre, la felicidad, las tres horas que había dormido la noche anterior, la sed o estar hablando con alguien después de tres días de no hacerlo.
Con Tim quedamos en vernos para cenar. El siguió su camino y yo me fui a conocer el templo por el cual fui: Ta Prohm1







1.Ta Prohm. Wikipedia dice: Es un templo jemer de finales del siglo XII, ubicado en el complejo de Angkor. Denominado originalmente Rajavihara, "monasterio real". El templo sirvió como monasterio budista, llegando a alojar al menos a 12.640 personas. En la actualidad la fama de este templo se debe al hecho de ser uno de los pocos monumentos que todavía no ha sido rescatado de la selva.
El templo fue encargado en 1186 por el rey Jayavarman VII, quien se lo dedicó a su madre, pocos años después de la construcción del templo de Preah Khan, dedicado a su padre. La imagen principal del templo representa a la diosa de la sabiduría Prajñāpāramitā, y fue esculpida tomando como modelo a la madre del rey. 
El complejo, utilizado como monasterio real y universidad para los monjes budistas mahayanas, estaba mantenido por unos 80.000 súbditos, y según inscripciones de la época, entre sus posesiones se incluían 500kg de oro, 40.000 perlas y miles de piedras preciosas. Tras la muerte del rey le sucede Jayavarman VIII, quien adopta la religión hinduista y destruye parte de la imaginería del templo. En épocas posteriores se añadirán nuevas salas que aumentarán la complejidad del conjunto, estando fechadas las últimas modificaciones a finales del siglo XIII, durante el reinado de Srindravarman.

6 comentarios:

  1. Saludos Luca, qué buen viaje, esperaré la segunda parte. Ya te lo había dicho, pero lo haré de nuevo: me gusta leerte. Además muy interesante, ya que no conozco nada de estas maravillas. Un abrazo fuerte.

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    1. Muchas gracias Gil! Espero no defraudar con el resto de mis relatos! Gracias por estar ahí. Un abrazo!

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  2. Ahhhh! El tuktukiano!! Ya le había dado imagen en mi mente. Hermosos días, oídos y vividos. Quiero más.

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    1. Te daré más, dame unos días.. Beso grande mi Jey,

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  3. Ahhhh se hizo esperar pero valio! Mas mas!

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    1. Gracias Flor!! Como verás, sigo escribiendo! Besotes hermosa!!

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