domingo, 15 de septiembre de 2013

Lisboa



Los faroles bailan el amarillo y el camino certero.
Un ombú guarda secretos bajo sus ramas junto con semillas de cerezos
y los secretos se endulzan y se regocijan.
Un guiño de ojo que sabe y dice, aparece escondiéndose en aquella ventana.
Las flechas señalando orquídeas y nubes rosas bailan la música de los bandoneones.
Canta un fado mi querido,
yo le pondré el rojo de mis labios y de mis tacones.
Rumbea y yo seré falda a lunares y manos calientes de ron y fruta de feria.
Los faroles de Lisboa echan al olvido los cafés que nunca serán,
y la nostalgia mastica las castañas asadas de cualquier esquina.
Y van los tranvías. Y la lluvia fina molesta los ojos.
El faro ilumina tu risa y los años se encuentran con tus picardías.
Los faroles te piden el zaguán y tú les das sexo emergente
que hierve conejos y saborea el guiso.
¡Saca las fotos y pon el casette que canta la vida
que canta la lluvia, los miércoles, los gusanos y los decimales!

4 comentarios:

  1. Parecen fiestas que hacen las ciudades donde vas cuando las visitas. ¡Me ha encantado!

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  2. Es una versión muy hermosa y poética de Lisboa, me gusta tu poesía y también la hermosa ciudad. Saludos.

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