sábado, 24 de agosto de 2013

Sueños



Sueño. Uno.

Pudiendo hablar todo en el colchón, sueño.
Y el tubo del teléfono me transporta a tu boca.
Sueño con desabrochar tu camisa
y comerme los botones con dulce de melocotón.
Sueño con comerme tu oreja,
despeinarte con mi ombligo,
caminar tus piernas con mi triciclo,
cargar tus penas en mis bolsillos
junto con viejas monedas que nada valen
que no compran ni sonrisas, ni entradas de circo.
Sueño tus pies para correr arenas y sábanas,
Sueño con el botón de tus cicatrices
y con tus manos llenas de almendra y limón.
Sueño el sueño de tus brazos bajo mi cuello.


Sueño. Dos.

Sueño la mesa cruzada de piernas,
y los tequilas que esperan para brindar por ella,
y ella, que ya no ríe ni llora.
No mueve las manos diciendo coches, lágrimas, llaves, soles.
Que no mueve los hombros
invitándote a bailar la malquerida,
que ya no te da castañas traídas de Lisboa,
ni matrioskas rusas que guardan secretos.
Sueño su ausencia, sus insultos a los motociclistas sin casco ni prudencia
sueño sus pies chuecos y sus malos modales.
Sueño sus quejidos al despertar
y su bigote de leche a las cinco de la tarde.

4 comentarios:

  1. Mucho tiempo huérfanos de poesía nos dejaste. Qué bueno que estés de vuelta. :)

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    Respuestas
    1. Carlos! Perdón! Estoy trabajando en un libro, a eso se debe mi ausencia por este medio.. Ya os cantaré mejor! ;) Gracias siempre por leerme!

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    2. Ah, bueno! Entonces te perdonamos. Intenso Luca! Un abrazo muy fuerte!!!

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    3. Te abrazo en ese abrazo y mares por el medio que corren como caracoles en un maratón.

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