martes, 4 de junio de 2013

Oda a una madre primeriza a punto de un colapso nervioso



Hasta que me encuentre
deberás saber que
si no me observás, caigo
entre caprichos y pétalos de mamaderas marchitas.
Perdón, margaritas marchitadas.
Si no me observás no tiene sentido bailar
y refunfuño.
Sólo si disfrutás de verme,
sólo así tiene sentido todo.
Sólo así creo en el baile
y bailo entre pañuelos de seda
azules, rosas y celestes
y puedo ser Cate Blanchett
bailando una melodía de Schuman
frente a un viejo Brad Pitt.
Y una bailarina basculando de Degas.
O un caballo verde de Chagall.
Me encuentro, en la oscuridad.
Y puedo refugiarme en un cuadro
atravesar los sueños, las pinturas,
las realidades, tus pensamientos,
ser testigo de las reuniones de tupper
y de los amantes que sufren de miedo
salir por las noches convertida en hurón
y abrir todos los cajones del barrio
y leer las cartas escondidas de viejos amores y nuevos engaños
agujerear medias, calzoncillos,
cambiar las cerraduras
y abrir las heladeras
y empacharme con el gato del vecino
y rascarnos el ombligo los dos distendidos
fumarnos unos habanos, tomarnos unos whiskys
correr a los ratones, cazar mariposas, conejos y otros insectos,
molestar a los perros y cagar donde es no debido.
Sólo si difrutás de verme
tiene sentido que aspire la casa y limpie los vidrios
y que pase el plumero en bombacha y corpiño.
Si no me observás
me tiro al suelo y lloro con mocos y tirándome el pelo
y tendrás que meterme en la bañera para calmar el ataque
de madre, de tos, de mujer y de amante.
Así que mejor bailá conmigo
no es una amenaza, es tan sólo un consejo, mi querido.
Bailemos un tango entre trapos y pañales cagados
hagamos de la cortina un traje de novia y casémonos en el baño
con el papel higiénico me haré un lindo velo
y a vos te haré un lindo esmoquin con el delantal de la abuela Haydé
y seré la novia todos los tiempos
y los niños nos tirarán el arroz por la cabeza.
Y vámonos a Hawai que queda en el patio de atrás.
O vamos a la esquina a casa de tía Lina
y cantemos canciones para los niños, los obreros y para tío Humberto.
Casémonos entre confites, biberones y chupetes
pero miráme porque entre purés, llantos y upas
me he perdido y a veces amanezco detrás de un biberón
o me encuentro en el supermercado y me veo en pantuflas
y perdón si te quemé el churrasco y tu mejor saco
y perdón si tiré tu reloj y manché tu camisa
es sólo que ser madre es algo que agoniza.

5 comentarios:

  1. Bueno. Un punto de vista del que no me encuentro cerca. ;)

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    1. Ni yo ;) Pero cuando la poesía sale, que salga como sea, no?

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  2. Gracias por volver a compartirlo! No lo habia leido y es excelente. Me quede sin aire y recien me calme cuando me acorde de mi realidad.

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  3. Gracias por volver a compartirlo! No lo habia leido y es excelente. Me quede sin aire y recien me calme cuando me acorde de mi realidad.

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