jueves, 30 de agosto de 2012

Los nenúfares de Atocha.





Quiero aquél perfume de mi primer amor.
El recuerdo de Ginés parado frente a mí con una flor amarilla el día de mi cumpleaños.
La risa de mi hermano cuando de pequeño se reía a carcajada limpia y a pata suelta.
La pasión de mi papá por los autitos de carrera.
El sol entrando por la ventana de Daniele en las tardes y los dos bailando Copenhague.
Quiero los desayunos con Gaetana.
Antonio tocando la guitarra. Ser esa guitarra.
Quiero Madrid en pleno verano caminando por la Gran Vía.
Las noches de fiesta con Ricardo, las apuestas que hicimos y que el tiempo dirá.
Quiero la sala Barco para bailar muchas noches hasta hartarme.
Quiero las nostalgias de Lisboa porque le sobran.
Ole, y su brazo con tatuaje dislocado.
Quiero un shot para compartir en los recreos.
Las tardes en la pileta en los días de verano
y el sonido de las chicharras de fondo interrumpiendo la siesta de los vecinos.
Quiero ser vedette de las de plumas, brillos y peleas.
Quiero meterme a jugar dentro del circo rojo de Chagall
y robarle algunos colores para usarlos en los días pálidos.
Quiero pintarle las uñas a Bárbara una vez más.
Una vacuna que nos cure de las peores enfermedades
como la pedantería, el egoísmo, la avaricia, y la pobreza de espíritu.
Quiero hacer el amor con un gran amor.
Aplastarlo contra el suelo a besos y decir “para siempre”.
Quiero comer un kilo de dulce de leche.
Quiero enfrentar todos mis vértigos
subir a las montañas rusas,
tirarme en paracaídas,
andar en globo,
hacer bungee jumping
y subir a los edificios más altos del mundo.
Quiero una cita con Christian Bale.
Una sonrisa de repuesto para las urgencias.
Quiero tener un hijo que sea igual a Juan.
Quiero ser actriz dramática y también de las que hacen reir
y quiero bailar como Beyoncé y Shakira.
Deseo un  pastelito de dulce de batata en la arena frente al mar.
Quiero que se acaben las dicotomías, basta de dos por uno.
Quiero un gran amor y que sea un todo en uno.
Quiero menos despedidas. Pero si las hay, que sean como la última.
Me quedo con Daniele en el aeropuerto.
Me quedo con su “para siempre”, con ese abrazo.
Y así, me quedo con lo que existe.
Me quedo con los nenúfares del jardín de invierno de Atocha, el día que los descubrí.
Me quedo con lo tangible. Lo de verdad.
Lo que toca y exprime.
Lo que mancha quema chupa moja chorrea
seca sorbe corta pincha suena modifica
mejora empeora revive cae sube
come coge besa ama late vive.

3 comentarios:

  1. Dice Cortazar,¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?. La maravillosa trampa de vivir tanto y casi todo, parar. :D

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  2. eeeeee que lindooo!! abrazooo
    Lucia

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